sábado, 14 de mayo de 2016

#10 Carles

Escribe sobre un recuerdo de tu niñez.

Marina está impaciente. Lleva varias semanas en Mallorca con sus abuelos y tías, pero sin sus padres. Los ha echado de menos y ha llevado a cabo algunas travesuras para llamar la atención y no sentirse sola. Tiene cuatro años y una sonrisa en la cara. Por fin vuelven a Barcelona.
Su tía Cati y su marido, Josep, la han llevado en avión. Ha sido muy emocionante. Pero no tanto como lo que le espera al aterrizar. Espera aburrida en la gran sala de recogida de maletas a que sus tíos cojan el equipaje y tiene miedo de que sus padres se hayan olvidado ya de ella.


Después de lo que parece una eternidad, por fin cruzan las puertas automáticas y se encuentran en el vestíbulo del aeropuerto. Dos figuras familiares los saludan. Sus padres. Marina corre hacia ellos, contenta de verlos y de que se hayan acordado de ella y ve que su madre lleva un fardo en brazos. Su nuevo y único hermano. La manta es blanca y tiene un bordado rojo hecho por su abuela. Su madre se inclina y le muestra al bebé, arrugado y algo amarillento. Suavemente le toca la manita que asoma. No siente celos y olvida inmediatamente el enfado de las últimas semanas. Solo es capaz de decir una cosa.


-¡Qué pequeñito es! -aún no podrá jugar con él pero ya sabe que lo va a querer y proteger con toda su alma. 
Marina R. Parpal

4 comentarios:

  1. Hola!
    Acabo de descubrir tu blog y me quedo por aquí.
    Me ha hecho mucha gracias esta pequeña historia, creo que cualquiera podemos llegar a sentirnos identificados.
    Gracias por compartirla =)
    Un beso =)

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    1. Muchas gracias! La verdad es que sé que es muy breve y como relato pues deja mucho que desear, pero es un momento muy importante para mí y quería compartirlo aprovechando el reto :)
      Un abrazo!

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  2. Paso por aquí sin la mínima intención de toparme con una historia así. Paso por aquí como ha de pasar cualquier lector a observar novedades, pero, en vez de ello, me encuentro con esto.

    A veces los relatos no tienen porqué ser un elemento de satisfacción lectora. Las letras se sienten, no se comprenden. Eso me ha pasado, no he comprendido tu relato, lo he sentido. Con esa brevedad que tanto resaltas en tu comentario anterior, logras hacer captar una idea que parece experiencia.

    María, en su angustiosa espera, logra captar dos elementos, indispensable en su vida, en una puerta.

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    Respuestas
    1. Gracias por comentar! Y por la acogida que le das al relato ^^ Me alegro de que te haya causado algún sentimiento, es todo lo que busco al escribir. Nos leemos! :)

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