martes, 26 de abril de 2016

#15 Rutina

Describe un paisaje de tu ciudad que cruces a diario. Céntrate en los sonidos, olores y colores que ves.

Miro mi reloj: 7:42. Aún me queda tiempo. Salgo de mi portería y me dirijo hacia mi destino. Sigo el paseo durante unos metros y giro hacia la derecha. Allí subo la cuesta y me paro a contemplar las vistas, aunque sin mirar el parking de bicicletas abandonado (porque sino empiezo a despotricar contra el alcalde, que no para de crear parkings de esos aunque nadie los use...).
El sol asoma tímido tras la montaña, anunciando que es hora de seguir con la rutina, como lleva haciendo él tantísimos años. Un tren acaba de llegar, pero va en dirección contraria, así que no me preocupo. El parque que hay bajo la estación está vacío, aunque se pueden ver los restos de los adolescentes que fueron por la noche a "pasar un buen rato". Apesta a "hierba" y alcohol, y la verdad es que no quiero saber que es esa mancha que hay un poco más lejos, así que me doy un poco de prisa y lo dejo atrás.

Sobre la pequeña cuesta descansa la estación, repleta a esta hora de estudiantes y trabajadores por igual. A la derecha está la magnífica Torre de la Cruz. Diseñada por un famoso arquitecto de una época pasada, es de los edificios más bellos de la ciudad. Sus estatuas ovales son las causantes de que sea más conocida como "la Torre de los Huevos", pero no se lo digas a los turistas, que pierde el encanto. Aunque la verdad es que es bonita, y más desde hace un par de meses, que la pintaron. Parece nueva.
Subo las escaleras de dos en dos, y al llegar arriba veo un cartel enganchado en la fachada de la estación. En él se veía la imagen de un niño de 6 años, más o menos, y debajo “Nuestro hijo ha desaparecido…”. Pobrecillo, espero que lo encuentren pronto.
Entro en el edificio y pico mi billete. Esquivo las vallas que separan el suelo firme de la tierra y las piedras. Llevan meses haciendo obras en la estación, colocando un ascensor con el que poder acceder a la otra vía sin utilizar las escaleras. Lo peor es que trabajan sobre todo por la noche, impidiendo dormir a la mayoría de vecinos, entre los que me incluyo.
Cruzo la vía por el pasadizo subterráneo y espero el tren, que llega con retraso (qué raro…). Me siento en el tercer vagón como siempre, dejando la mochila entre mis piernas. Al menos hoy la he traído, no como el otro día que no la encontraba por casa...
Miro a mi alrededor y no veo a la chica pelirroja que se sienta cada día unos puestos delante de mí. Suele leer un libro durante todo el trayecto, y le da propina al guitarrista, pero hace una semana que no la veo. Espero que no le haya pasado nada malo.
Me coloco bien en mi asiento, admirando el paisaje. Estoy completamente absorto en mis pensamientos cuando el mundo entero gira y se vuelve negro, entre los gritos de los demás pasajeros.

Guillermo Domínguez

1 comentario:

  1. http://efemfoslibros.blogspot.com.co/2016/04/liebster-award-nominado_26.html
    ¡HOLA TE NOMINE! Saludos espero hablar muy pronto

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